Saludos viajer@s. Soy una persona de reflexiones profundas. La de hoy creo sinceramente que no lo es tanto, pero quería compartirla con vosotros. El tema de hoy son aquellas costumbres que tenemos en nuestra vida, extrañas a los ojos de otras personas, pero que a nosotros nos hacen felices. Siempre que no perjudiquemos a los demás, ¿a quién le importan nuestras extravagancias?
Pues bien, yo os cuento la mía. Cada verano mantengo la tradición de ver cualquier película de tiburones (u otros bichos acuáticos) que lleven a los cines. Y sí, estas películas son tremendamente malas y siempre mantengo un debate moral conmigo mismo sobre la imagen que ofrecen de los escualos, eso sí, con la esperanza de que consigan aterrorizar al gran público y libren a los tiburones de verdad de visitas organizadas y del turismo desmedido.
Pero insisto, me da igual que sean tiburones, pirañas, cocodrilos o mapaches, porque en el fondo, todas ellas utilizan bichos creados digitalmente (por norma general, mal hechos) y son adaptaciones actuales del casi extinto género "slasher", es decir, películas donde un grupo de pardillos debe sobrevivir a un asesino un tanto sobrenatural. Es es el cine que se estilaba en los años 90 y claro, uno tiene nostalgia de todo aquello.
Para entrar en el cine, yo dejo aparcado mi cerebro y mi criterio cinematográfico e intento disfrutar. Es como cuando comes comida basura, sabes que no hay nada de calidad en lo que comes, pero lo disfrutas y punto. Esto es lo mismo. Y no, lo siento, pero la calidad en estas películas no aparece ni en los títulos de crédito.
Este año, he visto "A 47 metros 2". La secuela de "A 47 metros" que no fue tan mala. Esta sí, además el reparto cuenta con las hijas de Stallone y Jamie Foxx, ¿qué podía salir mal? No hace falta que contestéis. En cuanto al argumento, no te lo pierdas, tenemos a unos tiburones en unas ruinas submarinas, mal ubicadas geográficamente, donde ni caben para nadar (porque no son sardinas precisamente) ni tienen alimento con el que sobrevivir.
Los tiburones están allí pues por estar, porque no tiene ninguna explicación, ¡ni la necesita! Se conoce que un día estos escualos se perdieron, porque iban muy borrachos y muy ciegos, y allí se quedaron, esperando a que unas colegialas americanas (que estudian en un colegio estadounidense en México 😱) se adentraran inocentemente para servirles de merienda. Y claro, ellos que llevaban sin comer durante generaciones, pues tenían que cazarlas ¡una lógica aplastante, maldita sea!
No te cuento más de la película para no hacer spoilers, esto mismo lo puedes ver tú en el trailer. La cuestión de todo esto, es que yo me lo paso como un niño riéndome con estas películas. Ya, ya sé que deberían dar miedo, pero a mi me dan mucha risa. Por eso, te animo a que no dejes de hacer esas supuestas "tonterías" que te hacen feliz. Como digo siempre, la felicidad está dentro de nosotros mismos y da igual lo que opinen los demás.
Nos vemos en otra, vaquer@.
Hasta la próxima.
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