Saludos viajer@s. ¿Cómo te va? ¿Sabes? Me apasiona el senderismo, estar en la naturaleza y andar en general. Ya os conté el otro día que es uno de los mejores deportes que podéis practicar. De hecho, un estudio del Journal of the American College of Cardiology explica que correr despacito, caminar rápido o a velocidad moderada, reduce el riesgo de mortalidad en un 30%.
Y podrás pensar que caminar es aburrido porque debes emplear mucho más tiempo que en la práctica de deportes más intensos. Pues ahí está la clave, según investigadores de la Universidad de Masstricht (Países Bajos) demostraron que practicar actividades físicas moderadas durante periodos más largos al día, suponen más beneficios para la salud que la actividad física intensa y de menor duración.
Y hablando de caminar, estaba yo aquí recordando mi último viaje de senderismo y acabo de reparar en un detalle. Durante este viaje tuve oportunidad de realizar una ruta de esas típicas que discurren junto a un desfiladero de un río, eso sí, sin barandilla ni protecciones en gran parte de su recorrido y con tramos de entre uno y tres metros de ancho. La ruta en cuestión, es el desfiladero del río Cares, en Asturias. Te dejo el enlace por si la quieres conocer. ¡Es una de las rutas más espectaculares de Europa!
La cuestión vaquer@s, es que al llegar me agobié. Había como cientos de personas para recorrer el camino, sin preparación, sin equipación y lo peor de todo, algunos de ellos, sin educación. Yo ya sabía que ir en temporada alta a hacer este tipo de cosas es mala idea, pero ¡diantres! Aquello era una tómbola cuyo premio era terminar en el fondo del desfiladero. La verdad que no me sentía yo con ganas de morir esa mañana a causa de que algún despistado me empujara, sin querer, al abismo de piedra. Aquello necesita que se regule con urgencia. La naturaleza es tan bella como peligrosa, especialmente para aquellos que con su inconsciencia y falta de respeto ponen en peligro a los demás.
Lo peculiar de esto, es que ese mismo día, cuando yo rechacé hacer esa ruta y me di la vuelta, un chico de 23 años se precipitó en una caída de 30 metros. Milagrosamente el chico se salvó, no era su hora. Te dejo la noticia aquí.
Lo que es la vida vaquer@s. Un consejo os doy, guíate por tu instinto. Cuando una situación creas que no es adecuada, vete de allí, tal vez te estés salvando la vida. Yo tengo claro que volveré y realizaré ese recorrido, pero en temporada baja, cuando no acuda público de forma descontrolada.
Y así me despido por hoy, ¡hasta la próxima!
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